Unicornios: La especie más deseada del mundo swinger

En el reino de los swingers existe una criatura esquiva y anhelada por casi todas las parejas, que en argot liberal se llama unicornio. Los unicornios son nada menos que las mujeres que, sin necesidad de un hombre que las acompañe, se pasean libremente por los territorios del ambiente. Se les llama así, precisamente por ser escasas, ya que compartir cama con una chica más es una de las fantasías más recurrentes del mundo occidental, tanto para gente sw como para vainillas.

Foto: Ben Hopper

Es gracioso ver la cantidad de anuncios que pululan por la internet pidiendo a gritos una compañera de trío y lo mucho que contrasta con la otra frase más recurrente del medio: “hombres solos, no”. Tiene sentido: oferta y demanda. Todo el mundo quiere mujeres solas, pocos quieren hombres solos. Hay pocas mujeres solas y hay una plétora de hombres ávidos de mostrar sus talentos amatorios a una generosa pareja. Por otro lado, también la demanda de mujeres está relacionada con un asunto logístico-cultural. En el mundo de los swingers, la bisexualidad femenina es casi protagonista, mientras que la masculina está relegada a un nivel mucho más marginal. Si eso es machista o no, será tema de otra discusión. Así las cosas, cuando una pareja se inicia en el medio, es mucho más probable que ella quiera o acepte experimentar con otra, antes que él esté dispuesto a compartir desnudez con un congénere.

Afortunadamente, hay algunas excepcionales mujeres que, estando más en contacto con su sexualidad, o siendo más abiertas, o al menos más liberadas de estigmas sociales, no tienen inconveniente en buscar sus propios gustos y fantasías. Ellas, nuestros queridos unicornios, hacen perfiles en páginas swinger, van a clubes, se encuentran con parejas y disfrutan de jugar juegos con los que sus amigas civiles apenas sueñan. Obviamente, aquel que quiera tener la fortuna de toparse con uno de estos míticos seres, no tiene la tarea muy fácil que digamos. Ellas pueden darse lujos que nadie más puede. No hay que olvidar que si alguien no cumple con el total de sus exigencias, hay, a su disposición, cientos de otras opciones. Por esa razón, es fácil que los novatos de desilusionen pronto al no encontrar respuesta rápida a sus anuncios y crean que tal especie ni siquiera existe.

Nosotros sabemos bien que existen. Hemos estado con algunas y, no solo vivimos complicidades increíbles, también generamos lazos de amistad muy estrechos. De ahí que si alguien me preguntara alguna vez cómo encontrar un unicornio, respondería que no se puede. Hay que esperar a que ellas aparezcan en nuestro camino, y cuando eso ocurra, ser gentiles y atentos, vincular no sólo lo sexual sino también lo afectivo y lo intelectual y dejar que las cosas ocurran sin presiones. No faltará quien me diga que eso de vincular emociones es poco sabio en un entorno en el que éstas son más bien peligrosas. ¡Vamos! ¡Qué todos somos adultos! Ni las emociones se pueden alejar por completo de éste deporte de swingear, ni se trata de correr a enamorarse de la tercera. Simplemente el asunto consiste en darle prioridad a la calidez. Al menos así nos ha ocurrido a nosotros. Después, cuando todo termine, recordar que una mujer que galopa sola por el mundo de los libertinos, lo hace por elección propia. Si quisiera estar acompañada, no le faltarían candidatos, así que nada de intentar retener a nadie. Ella volverá cuando quiera hacerlo.

 

* Diego y Mariana son los  autores de Jardín de Adultos, un blog dedicado a narrar sus aventuras sexuales como pareja liberal y a dar consejos y reseñas del mundo swinger.

** Foto: Ben Hopper http://therealbenhopper.com

Comentarios (2)

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  2. muchas gracias por darme a conocer el significado de mi posición ya que soy una unicornio sin saber, tal cual la describen esa es la actitud que siempre he tenido y nadie me habia dicho o desconocía el concepto

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